domingo, 25 de enero de 2015

“La filosofía es una forma de escuchar a los que hemos acallado”

Cinco pensadores y cinco minutos para hablar de ideas en la actualidad

Se enfrentan solos al público

Los cinco pensadores minutos antes de empezar el acto. / GORKA LEJARCEGI
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Cinco filósofos, cinco minutos y un taburete en el escenario. Nada más. Ellos solos, sin artificios se presentaron ante el público para hablar sobre la importancia de las ideas hoy. Coincidiendo con el lanzamiento de la colección Biblioteca Descubrir la Filosofía que sale a la venta este domingo 25, EL PAÍS reunió a Javier Gomá, Ángel Gabilondo, Adela Cortina, Ángel Cappa y Amelia Valcárcel para debatir sobre filosofía de una forma diferente. El encuentro tuvo lugar el jueves 22 en CaixaForum Madrid y reunió a una audiencia de 500 personas.

Javier Gomá: "Todos vivimos en penumbra hasta que se hace la luz"

Adela Cortina: "No bastan las leyes, hace falta una convicción ética"

ÁLVARO DE LA RÚA

Ángel Gabilondo: "Éramos seres de palabra, pero la hemos perdido"

ÁLVARO DE LA RÚA

Ángel Cappa: "Nos han robado el deporte como tantos otros bienes"

ÁLVARO DE LA RÚA

Amelia Valcárcel: "La inteligencia es contagiosa porque no es individual"

ÁLVARO DE LA RÚA
El coloquio se enmarca en la presentación de la Biblioteca Descubrir la Filosofía, dirigida por Manuel Cruz, catedrático de Filosofía en la Universidad de Barcelona, que se puede adquirir con la edición dominical del periódico. El objetivo de la colección es repasar la obra de los grandes filósofos y acercarla a los lectores de forma sencilla y con ejemplos actuales.

sábado, 24 de enero de 2015

Hawking y la ley del más débil

Stephen Hawking con su primera mujer, Jane, en 1990. EM
















"Los más adaptados sobreviven y los que no desaparecen", dicen algunos como si hubieran inventado la rueda. A estos listillos se les olvida que lo que uno no puede conseguir sí mismo, como le ocurrió al profesor Stephen Hawking cuando le diagnosticaron su cruel enfermedad a los 21 años, se convierte en posible gracias a la "manada" o "tribu". 
Por lo tanto, lo que lo que aparentemente es una desventaja individual, puede convertirse en algo irrelevante gracias a la ayuda de los demás. Uno de los fenómenos más asombrosos y mágicos de la naturaleza al que me gusta llamar: "La Ley de Dependencia en la selva".
Las historias sobre manadas de elefantes o búfalos que dejan atrás a los débiles o enfermos no son del todo reales. Por ejemplo, en el parque nacional de Kruguer, unos turistas captaron cómo cinco leonas daban caza a un pequeño búfalo, separándolo de la manada  y llevándoselo en dirección al río para comérselo. De repente un cocodrilo surge de las aguas y atrapa al búfalo cons sus mandíbulas. Cada uno tira para su lado luchando por quedarse con el cuerpo. Cuando estaban a punto de acabar con la presa, la manada de búfalos apareció de nuevo al completo en actitud agresiva. Milagrosamente el búfalo seguía vivo. Todos juntos  consiguieron ahuyentar a las leonas y rescatarlo. Mediante la estrategia colectiva salvaron a la víctima de una muerte segura.




Tampoco es cierta la idea de que alguien con una discapacidad o enfermedad grave no puede sobrevivir en la naturaleza. En la entrevistaque el Redactor Jefe de Ciencia de EL Mundo, Pablo Jaúregui, realizó al primatólogo Frans De Waal meses atrás, éste le contó la anécdota de Peony, una chimpancé anciana que padecía artritis severa. El resto de los compañeros solían cuidarla y dar comida, con lo que vivió hasta su muerte sin problema alguno. Tampoco las minusvalías, como el caso de una macaca que nació sin extremidades, impidió que llevara una vida normal con el apoyo de sus congéneres. Lo asombroso es que no sólo pasó los días como cualquier otro primate de su especie, sino que también se reprodujo y tuvo varias crías. 
Pero contamos con evidencias de huesos de homínidos más cercanos en el tiempo al ser humano actual. La paleoantropóloga Ana Gracia ha analizado el cráneo de Benjamín o Benjamina, un niño de Homo Heidelbergensis que vivió en en la Sima de los Huesos (Burgos) hace medio millón de años. Benjamín nació con una enfermedad en el cráneo que acelera la fisura de los huesos del cráneo mientras el cerebro sigue creciendo. Suele provocar retrasos físicos y psicológicos. En la actualidad se opera mediante cirugía en los primeros meses de vida, pero los investigadores se quedaron sorprendidos de que Benjamín hubiera podido llegar vivo hasta la edad de diez años en aquel tiempo. Alguien tuvo que cuidarle. 
Otro de los casos más famosos es el de la pelvis (Elvis) y las vértebras de un anciano de Atapuerca, también en la Sima de los Huesos. Se constató que sufría problemas de espalda desde joven, lo que probablemente le impedía cazar o desplazarse. Algo fundamental para seguir vivo en aquella época en la que los grupos eran nómadas para perseguir a las manadas de ciervos o bisontes. Sólo el altruismo y la generosidad del grupo pudieron mantenerlo con vida. "Este hombre o no se movía del sitio, o usaba un bastón, o recibía ayuda de otros, si comía carne era porque otros se la daban y si se desplazaba era porque otros le asistían", cree el investigador del Centro de Evolución y Comportamientos Humanos, Alejandro Bonmati.
Los arqueólogos de la Universidad de Camberra Lorna Tilley y Marc Oxenham, han contabilizado 30 casos de este tipo publicados hasta la actualidad y están convencidos de que investigar el cuidado de la salud en la prehistoria es uno de los elementos culturales más importantes de nuestra especie y reveladores en lo que respecta a la vida de nuestros antepasados.  Por ejemplo, ambos han estudiado el cuerpo de un hombre en Vietnam de hace 4.000 años con una grave enfermedad congénita llamada el síndrome de Klippel-Feil. Este hombre (Burial 9), se quedó paralizado de la cadera para abajo y las extremidades superiores desde la adolescencia. En una época y lugar donde el sustento se conseguía mediante la pesca y la caza, por fuerza tuvieron que ayudarle porque vivió diez años más después de la parálisis. 
No hay duda de que el trabajo en equipo y el altruismo recíproco nos han facilitado la vida desde hace millones de años. De hecho, la ayuda mutua ha caracterizado la historia evolutiva de la vida de los Homo sapiens desde sus orígenes. El matiz es fundamental, ya que muchos animales vivimos en sociedades cooperativas y el resultado de trabajo de todos es mayor que la suma individual de las partes por separado. Gracias al grupo, otros resultados son posibles. 
http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/yomono/2015/01/24/hawking-y-la-ley-del-mas-debil.html

sábado, 10 de enero de 2015

CULTURA

¿Desde cuándo se distingue en castellano la «V» y la «B»? ¿Cómo surge y por qué la diferenciación?

Día 10/01/2015 - 

Cuentan con orígenes fonéticos diferentes, pero su 
confusión se generaliza en la Edad Media y hoy 
en día ambas grafías representan el mismo fonema, 
lo que origina no pocas equivocaciones a la hora de 
escribir las palabras

«La pregunta correcta es: ¿Desde cuándo no se distinguen en castellano los fonemas /b/ y /v/?», afirma Salvador Gutiérrez, académico de la RAE y director del Departamento de «Español al día» y director adjunto de la Escuela de Lexicografía Hispánica.
Se trata de dos letras de origen diferente. «La oposición proviene del latín», aclara el también coordinador de la «Ortografía de la Lengua Española». La historia de la letra «v» se corresponde con la de la letra «u»: la «u» latina deriva de la «y», ípsilon griega, que procede a su vez del fenicio «wau». Mientras, la «b» proviene de letra griega «β» beta y y la «b» del alfabeto latino o romano.
En el castellano primitivo, entonces, la «b» representaba un fonema oclusivo sonoro bilabial y la «v», labiodental. Sin embargo, «la diferenciación se pierde pronto en el norte de Castilla», apunta Salvador Gutiérrez. Aunque esta distinción fonológica «se mantieneen la pronunciación culta en la época alfonsí, su confusión se generaliza ya en la Edad Media», indica el académico de la RAE.
De este modo, «las letras b y v representan hoy el fonema /b/ y no existe diferencia en la pronunciación de ambas», de acuerdo con «Ortografía de la Lengua Española». La existencia de varias posibilidades gráficas para representar el mismo fonema «se mantiene en la escritura como residuo etimológico», recuerda Salvador Gutiérrez.
Este «residuo», que origina no pocas confusiones a la hora de escribir las palabras, se mantiene debido a que, en la configuración del sistema ortográfico del español, uno de los criterios que ha operado hasta bien entrado el siglo XVIII es el etimológico. De acuerdo con él, se debe respetar en alguna medida «la forma gráfica de su étimo, es decir, del término del cual derivan. Este criterio funciona, en muchos casos, en sentido opuesto al fonológico, y explica por qué la forma escrita de determinadas palabras contradice el principio básico de adecuación entre grafía y pronunciación», de acuerdo con «Ortografía de la Lengua Española».
De este modo, en la mayoría de las palabras, procedan del latín o de otras lenguas, se mantienen la «b» o la «v» etimológicas. La «Ortografía de la Lengua Española» aporta varios ejemplos «''acerbo'', áspero al gusto, del latín ''acerbus''; ''acervo'', conjunto de bienes pertenecientes a una colectividad, del latín ''acervus''».
http://www.abc.es/cultura/20150109/abci-desde-cuando-distingue-castellano-201501091114.html

domingo, 4 de enero de 2015

Miguel Ángel: retrato de un genio no tan «divino» 

como lo pintan

Martin Gayford publica una ambiciosa biografía del artista 

más grande de la Historia 450 años después de su muerte

«Ha habido muchos reyes, pero un solo Miguel Ángel». Llevaba razón Aretino, uno de los grandes intelectuales del Renacimiento. Buonarroti dio buena cuenta, a lo largo de 89 años, de por qué fue bautizado como «el Divino». No por su fe inquebrantable, que la tuvo, sino por los prodigios que salieron de su privilegiada mente y sus virtuosas manos. Sin embargo, tras esa divinidad se esconde un hombre de carne y hueso, con su grandeza, pero también con sus miserias. Es el retrato que esboza Martin Gayford –responsable europeo de la crítica de arte de Bloomberg y autor de libros como «Constable in Love» y «The Yellow House»– en «Miguel Ángel. Una vida épica» (Taurus), tildada como la biografía definitiva del genio italiano, de quien se acaba de conmemorar el 450 aniversario de su muerte.
«El conocimiento de una personalidad tan importante y estudiada tan intensamente como la suya tiende a crecer como un arrecife de coral –subraya el autor en conversación vía mail con ABC–, pero ha aparecido nueva información en las últimas décadas, por ejemplo sobre detalles de su cuenta bancaria. Mi libro propone nuevas teorías sobre su familia, su nodriza, su relación con Leonardo y Rafael, sus conexiones conSavonarola, sus sentimientos por sus asistentes...» Gayford ha llevado a cabo una investigación rigurosa, buceando en su abundante correspondencia y sus tres centenares de poemas.
ABC
Detalle de uno de sus frescos en la Capilla Sixtina
Cual Dorian Gray, no sale Miguel Ángel muy bien parado en su retrato: asocial, arisco, violento, sobrio (siempre vestía de negro), impetuoso, furioso, huraño, irascible, tosco, burdo, solitario, avaro, usurero, codicioso, con un gran ego, arrogante, capaz de enfadar a los siete Papas con los que, con mayor o menor fortuna, trabajó. «¿Cuándo terminará la Capilla Sixtina?», le preguntó Julio II. «Cuando pueda», le respondió. Genio y figura. «He querido abordar a Miguel Ángel como un ser humano extremadamente complejo. En el pasado, sobre todo en las biografías románticas, se le trataba como una especie de superhombre. Fue un hombre difícil, neurótico, irritable y hasta deshonesto, pero también podía ser generoso, tierno y valiente». Todas estas aristas aparecen reflejadas en las 700 páginas del libro. Gayford le quita el halo de santidad y lo baja a la tierra.

Piadoso y atormentado

ABC
«David», de Miguel Ángel
Esta biografía relata la angustia de un hombre atormentado por la ansiedad,agotado por el estrés de tantos encargos, cada vez más faraónicos, muchos de los cuales nunca llegó a terminar. Su ambición no tenía límites: quería esculpir una montaña con forma de coloso. El autor lo retrata como unmaniaco del control: tenía que supervisar hasta el más mínimo detalle todo el proceso creativo y no sabía delegar. Ello le pasó factura. Pese a tener en su haber logros milagrosos como«La Piedad»el «David», los frescos del techo de la Capilla Sixtina «El Juicio Final», no faltaron proyectos que supusieron para él mucho desgaste y, en cierta medida, un fracaso. Fue el caso de la tumba de Julio II (una tarea inconmensurable en la que estuvo enfrascado más de 40 años y completó solo parcialmente, aunque incluyendo, eso sí, el soberbio «Moisés») y la cúpula de San Pedro del Vaticano (no sobrevivió como él la concibió).
Tuvo una vida de novelapeleas y pleitos familiares, intrigas papales y palaciegas, envidias entre colegas, que llegaban a espiarse para robar sus ideas; engaños a los mecenas (estafó a un cardenalenvejeciendo un «Cupido» para venderlo como una antigüedad)... Fueron tantos sus enemigos como sus admiradores y fueconsiderado traidor en Florencia, donde llegó a ser fue gobernador y procurador general de las fortificaciones de la ciudad. Tuvo que huir y exiliarse. No se casó ni tuvo hijos. Su madre murió cuando él tenía 6 años y solo hubo una mujer importante en su vida, la poeta Vittoria Colonna, con quien mantuvo una relación intelectual y espiritual.

En un mundo de hombres

Vivió en un mundo de hombres, junto a su padre, hermanos, sobrinos, ayudantes, mecenas, colegas... Sobre su supuesta homosexualidad, el autor no confirma ni desmiente, pero, «si se lee entre líneas, advierte, hallamos relaciones especiales con sus ayudantes». Hombremuy piadoso, se ha especulado con un celibato autoimpuesto como penitencia por sus «deseos pecaminosos». Al parecer, sus relaciones con otros hombres fueron meramente platónicas. La sodomía, aunque prohibida y penada, era habitual en la Florencia renacentista. El amor de su vida fue el aristócrata romano Tommaso de Cavalieri, 40 años más joven que él, a quien regalaba poemas y dibujos, y por el que sentía devoción.
No faltan curiosidades a lo largo de esta amena biografía. Como su macabra afición a desollar cadáveres y diseccionarlos, lo cual, según el autor, «le proporcionaba el mayor de los placeres». «Suena horrible, sobre todo si pensamos en las condiciones del XVI, sin refrigeración –explica Gayford–. Pero Miguel Ángel pensó que era la mejor forma de obtener información sobre el cuerpo humano para pintar los huesos, músculos y tendones de sus poderosas anatomías. Leonardo también hizo disecciones de cadáveres, incluso más obsesivamente que él». Otra curiosa costumbre: quemaba sus dibujos. Sospechaba que otros artistas le robaban sus ideas. Dijo deRafael:«Todo lo que sabe de arte lo aprendió de mí». En un ataque de furia y frustración, la emprendió a mazazos con la «Piedad Rondanini». Vivía de forma muy austera, pero, tras su muerte, se halló en un baúl una fortuna para la época: 8.269 ducados y monedas de plata.
ABC
«La Piedad», de Miguel Ángel
Fue tal el control que tenía de su imagen –hoy tan habitual en los artistas– que encargó a su ayudante Condivi que revisase, bajo su supervisión, su biografía escrita por Vasari. «Ningún artista antes –posiblemente solo con la excepción de Picasso– había alcanzado tal grado de fama y respeto a una edad tan joven.Antes de los 30 había esculpido “La Piedad” y a los 31 el Gobierno florentino le calificaba como el artista más grande de Italia y quizás del mundo. Vasari lo presentaba como un santo, un salvador enviado del cielo para rescatar a las artes de su imperfección». Llegó a tener dos entierros y dos funerales. Primero, en Roma. Después, su cuerpo fue sacado de la ciudad por mercaderes de contrabando, escondido en una bala de heno. Lo llevaron hasta Florencia. Una procesión escoltó sus restos hasta la Santa Croce. Cuentan que un mes después de su muertesu cuerpo seguía incorrupto.

Leonardo y Rafael

Caprichos del destino, tres de los mayores genios de la Historia del Arte coincidieron en el tiempo y el espacio. Leonardo y Miguel Ángel mantuvieron, según Gayford, «la mayor batalla de egos en la Historia del Arte». Leonardo era afable, buen conversador, sofisticado, elegante, intelectual, le gustaba la ciencia y la música. Todo lo opuesto a Miguel Ángel. Discutieron sobre si reinaba la pintura o la escultura, compitieron por algún encargo (la batalla de Cascina contra la de Anghiari)... Leonardo criticó el «David» por desproporcionado e indecoroso y se burlaba de sus excesivas anatomía:«¡Oh, pintor anatómico! Ten cuidado, no vaya a ser la insinuación demasiado fuerte de los huesos, tendones y músculos lo que torne rígida a tu pintura». Pero, según Gayford, Miguel Ángel retomó ideas y técnicas de Leonardo y, tras 1504, fue al revés.
Con Rafael tampoco fue mejor la relación. «Fue una amenaza para él.Le pisaba los talones –advierte el autor–. Los dos fueronprecoces, superdotados, ambiciososEl arte de Rafael era maestría y eleganciael de Miguel Ángel, pasión y heroicidad». Crearon dos maravillas a escasos metros: el primero, las Estancias Vaticanas; el segundo, la Capilla Sixtina. Miguel Ángel sostenía que un día Rafael se coló en ella y pudo copiarle sus ideas. ¿El mayor logro de Miguel Ángel? «Gracias a su ejemplo y su ambición sin límitestransformó la noción de lo que puede llegar a ser un artista». Él rozó el cielo y es inmortal.

Hércules moderno. «Miguel Ángel. Una vida épica», de Martin Gayford. Taurus. 700 páginas. 26 euros.

El autor escoge intencionadamente para las guardas del libro unos dibujos en sanguina sobre los trabajos de Hércules. «En cierta medida creo que Miguel Ángel se parece al héroe mitológico, explica Gayford, siempre en constante lucha realizando trabajos imposibles. Hay algo de heroico en este artista, su trabajo tiene cualidades épicas».

http://www.abc.es/cultura/arte/20150104/abci-biografia-miguel-angel-buonarroti-201501022036.html

miércoles, 10 de septiembre de 2014