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sábado, 29 de junio de 2013

Claves para el socialismo del siglo XXI

ENTREVISTA

Marta Harnecker: “En América Latina ha sido derrotado el neoliberalismo”

La politóloga chilena Marta Harnecker publica 'Un mundo a construir', en que dicta las claves para el socialismo del siglo XXI


La escritora Marta Harnecker. / CLAUDIO ALVAREZ
Marta Harnecker, divulgadora a escala planetaria del pensamiento marxista desde 1960, visita España para presentar en Madrid su libro Un mundo a construir, que El Viejo Topo acaba de publicar en edición popular. Chilena de raíces austríacas, psicóloga y politóloga, se formó bajo la dirección del pensador estructuralista francés Louis Althusser. Después de regresar a su país, abandonó Chile tras el golpe militar de Augusto Pinochet que derrocó a Salvador Allende. Ha vivido en Cuba, donde estuvo casada con Manuel Piñero, jefe de la Inteligencia cubana, así como en Venezuela, donde ha asesorado al Gobierno de Hugo Chávez, para trasladarse hace dos años a Canadá donde ahora reside con su pareja, el profesor Michael Lebowitz. Viajera incansable, Harnecker sigue de cerca la política latinoamericana, señaladamente Venezuela, Bolivia y Ecuador, donde asegura que los movimientos sociales han malogrado los propósitos del neoliberalismo.
Pregunta. ¿Qué principios del marxismo continúan siendo válidos hoy para entender lo que sucede?
Respuesta. Los análisis que hizo Marx sobre el capitalismo de su época siguen siendo absolutamente válidos en cuanto se refiere a la expansión, los ciclos, las crisis, la superproducción…Globalmente considerado Marx tenía razón, lo que sucede es que hay que plantearse nuevas preguntas y buscar nuevas respuestas a problemas que en su día no existían.

Uno de los principales errores de la izquierda latinoamericana fue el de trasladar de manera muy mecánica hacia el subcontinente los mismos análisis de la clase trabajadora que se hacían desde la Unión Soviética
P. ¿Cómo fue su formación ideológica?
R. Althusser fue para mí como un tutor, de él aprendí el método de lectura crítica mediante comprendí el marxismo de manera compatible con mis creencias de entonces, ya que procedía de la Acción Católica. Sus enseñanzas me sirvieron de puente y comprobé que el marxismo se había estancado en algunos dogmas, sobre todo en países del área soviética.
P. ¿Cabe hablar de la clase obrera como sujeto histórico revolucionario?
R. Uno de los principales errores de la izquierda latinoamericana fue el de trasladar de manera muy mecánica hacia el subcontinente los mismos análisis de la clase trabajadora que se hacían desde la Unión Soviética. Ya en 1985 me di cuenta de que el sujeto histórico de la revolución era mucho más amplio que la clase obrera, muy golpeada por la ausencia de trabajo, las rebajas salariales, la subcontratación y la precariedad, que la redujeron casi a una minoría y a perder su rol político protagonista.
P. ¿Cuál es hoy ese sujeto?
R. Ahora, los nuevos movimientos sociales integran a campesinos, indígenas, cristianos, estudiantes, endeudados…, toda una serie de luchas de base que mostraban el malestar de amplios sectores de la población ante el discurso y la política del neoliberalismo. El golpe militar de Chile experimentó contra ellos su primer intento, para que esos movimientos sociales no levantaran nunca cabeza. Hace poco estuve en Chile y todo se ha transformado gracias a las nuevas luchas.
P. ¿En qué grado la gestión en clave neoconservadora del capitalismo le ha beneficiado o le ha dañado?
R. En una primera etapa contribuyó a su expansión y ello llevó a Francis Fukuyama a afirmar que la historia había llegado a su fin. Sin embargo, el modelo comienza a hacer agua en los años 80, precisamente en América Latina, donde era tal la desigualdad económica, tan extensa la inseguridad incluso psicológica que sus políticas generaban en las gentes que el propio neoliberalismo creó las condiciones que abrieron el paso a sus sepultureros, los nuevos movimientos sociales.

Lo más importante fue que Hugo Chávez se dio cuenta de que era preciso cambiar las reglas de juego de las instituciones políticas venezolanas
P. En Occidente, ¿cree que la política posee margen de autonomía respecto al mundo del dinero?
R. No veo ninguna autonomía. Las corporaciones y los bancos son quienes deciden, los políticos actúan de acuerdo con los intereses que les dictan.
P. ¿Cree posible que el sistema opte por una salida bélica de la crisis?
R. Una salida bélica global no es imaginable, ya que llevaría a una conflagración atómica. Tal vez recurra a guerras parciales, pero conviene no confundir entre hegemonía y dominio. La hegemonía se ejerce por persuasión y el dominio, por la fuerza. A más hegemonía, menor dominio. Si pierde la hegemonía, aplicará medidas de fuerza.
P. ¿Se dan condiciones para una auto-consunción del sistema capitalista?
R. No creo en la crisis final del capitalismo como algo mecánico que sobrevenga por sí solo, sin alternativa política.
P. ¿Qué alternativa ve?
R. Una amplia plataforma social que interprete políticamente los innumerables malestares sociales que el neoliberalismo provoca y que los ataje con soluciones sociales, compartidas y discutidas a nivel de base, como se ha hecho en Venezuela con los consejos, luego con las comunas.
P. A su juicio, movimientos como el 15-M o Occupy Wal Sreet, ¿forman parte de la solución o del problema?

Brasil ha jugado un papel crucial en el cambio de las relaciones de fuerza entre América del Sur y los Estados Unidos
R. Sin duda alguna, de la solución. Así empezaron a resolverse problemas en América Latina.
P. ¿Cómo ve el futuro de la llamada revolución bolivariana?
R. Es preciso decir que ha sido el único caso en la historia en que se ha acometido una revolución con recursos financieros holgados. Por ello, no puede homologarse con otros procesos. Lo más importante fue que Hugo Chávez se dio cuenta de que era preciso cambiar las reglas de juego de las instituciones políticas venezolanas mediante órganos sociales de distinto tamaño, que fueran vertebrando alternativas según su escala, desde los consejos comunales hasta las comunas de mayor tamaño: proponían proyectos y recibían financiación estatal para materializarlos, de manera que se fortalece la participación política y la sociedad, en su conjunto, se siente parte activa de los procesos vitales que le conciernen
P. ¿Dónde cree hallar su punto flaco?
R. Si bien se cuidaron mucho las inversiones sociales, quizá de descuidaron las de tipo estrictamente económico.
P. ¿Qué opinión tiene sobre las potencias emergentes, como Brasil?
R. Brasil ha jugado un papel crucial en el cambio de las relaciones de fuerza entre América del Sur y los Estados Unidos. Ya hay organismos internacionales, como UNASUR, donde Washington no está presente y se toman decisiones que nadie nos impone.
P. ¿Qué causa fue a su juicio determinante de la implosión de la URSS?
R. Sustento la tesis de mi esposo, Michael Lebowitz, según la cual el poder soviético, de manera paternalista, estableció cierto pacto social con los trabajadores para satisfacer sus necesidades básicas, pero a cambio de que no participara en la política por lo cual, al sobrevenir la caída, la gente, los trabajadores, no se sintieron vinculados a aquel modelo.

martes, 14 de mayo de 2013


Mejores partidos para salir de la crisis

Sin formaciones políticas serias y abiertas no podremos arreglar los problemas

La dirección del PSOE ha anunciado que planteará una reforma de la Ley de Partidos para regular su funcionamiento interno. Si el PSOE se propone elegir a sus líderes mediante primarias, es decir, aplicando el criterio de “un afiliado un voto”, un sistema claramente más participativo y con más capacidad movilizadora que el actual, que se aplique por ley a todos los partidos sin duda mejoría el funcionamiento de nuestro sistema democrático.
El PSOE tiene experiencia en primarias. En 2000, Almunia promovió la votación directa de los afiliados para elegir al candidato socialista a la presidencia del Gobierno. Ganó Borrell, quien poco después dimitió acosado por una estructura de partido que no estaba preparada para dos líderes y dos legitimidades; la del secretario general con el apoyo del aparato, y la del candidato que contaba únicamente con la simpatía de los afiliados que le habían votado. Almunia impulsó las primarias de forma táctica para afrontar unas difíciles elecciones generales y llenar el hueco que la dimisión de Felipe González había provocado en el PSOE. Tras la dimisión de Borrell, Almunia fue el cabeza de cartel y las elecciones se resolvieron con la primera mayoría absoluta del PP. El PSOE enterró las primarias.
Mucha gente piensa que Zapatero fue elegido en primarias, pero no es cierto. Su campaña frente a Bono generó la misma movilización y expectativas que unas primarias, pero en realidad se luchaba por el apoyo de los delegados que, contra todo pronóstico, eligieron a Zapatero secretario general por apenas nueve votos. Esto fue así gracias a otra innovación electoral: que los delegados presentes en el congreso votasen de forma individual y secreta, y no en representación de sus federaciones como marcaba la tradición.
Es algo demostrado que el sistema de elección determina en buena medida el perfil del ganador, por lo que motivos tienen quienes argumentan que Carme Chacón habría sido secretaria general si, en lugar de un congreso de delegados, su elección hubiera estado en manos de los afiliados.
Los partidos se han transformado en coaliciones de cargos electos que no utilizan los talentos a su alcance
Pero lo relevante para el futuro inmediato es que, tal como el PSOE plantea la reforma de la ley de partidos, ni siquiera parece un movimiento táctico sino una simple respuesta a un conflicto interno. El PSOE se ha visto obligado a abrir el debate sobre la elección del líder, cuando pretendía, no sin razón, centrar la atención del electorado en los errores del Gobierno. Por tanto, cabe preguntarse, si el PSOE aprovechará la ocasión para impulsar un cambio institucional en su propia organización que le vuelva a situar en vanguardia de las organizaciones políticas. Y digo vuelva, porque durante la transición los entonces jóvenes dirigentes socialistas supieron resolver la tensión entre la conservadora dirección en el exilio y unos líderes sociales que exigían cambios políticos para los que no estaba preparada la sociedad española. La respuesta en aquella ocasión no fue programática. Fue organizativa.
En 1982, año de la primera victoria socialista, no ganó el mejor programa, ni la organización más numerosa y con mejores cuadros (sin duda el PCE) sino una organización que, a base de no ser nada en media España, permitió a miles de activistas (hoy los llamaríamos así) utilizar un joven y a la vez, venerable partido, para dar expresión a su visión de España. Fue del partido socialdemócrata alemán de quien se aprendió a organizar campañas movilizando electores y esas innovaciones, electorales primero y orgánicas después, fueron imitadas por el resto de los partidos para poder competir con posibilidades. El PSOE que rompió con la clandestinidad era una organización tan débil, tenía tanto que aprender y necesitó a tanta gente, que aun a riesgo de traicionar los orígenes, permitió a varias generaciones hacer de ella una herramienta de cambio social.
Tienen razón los que dicen que, aun con la gravedad que supone la corrupción, el principal problema de España no es el funcionamiento de los partidos. Con uno de cada cuatro españoles que quieren trabajar en paro y con unas instituciones que han renunciado a dotar de seguridad, cohesión y sentido de futuro a la sociedad, quizás deberíamos centrarnos en resolver el funcionamiento de la economía, el sistema financiero y las instituciones. Es cierto que millones de familias esperan del Gobierno y de la oposición acuerdos sobre sus problemas. Pero si los partidos no funcionan no podremos arreglar ninguno de los graves problemas de nuestro país.
Y los partidos no funcionan porque, a diferencia de lo que ocurrió en la Transición, ya no sirven como instrumento de cambio para nadie, pese a que la sociedad española está hoy más preparada y dispone de más talento y capacidad para resolver esta crisis que en ninguna etapa anterior. El problema es que la progresiva transformación de los partidos en coaliciones de cargos electos ha hecho que ese talento esté bien lejos de la política. El problema es que los jóvenes están convencidos, sea cierto o no, de que su futuro no pasa por las decisiones que adopten las instituciones. El problema es que cualquier movimiento social, desde las plataformas antidesahucios, las mareas de defensa de la educación o la sanidad, u otras de signo contrario como las de defensa de la vida o los valores religiosos, no esperan de partidos e instituciones marcos de convivencia y cohesión razonables, sino excusas para la confrontación.
Lo que necesitamos para salir de la crisis no es menos política, sino mejor política y mejores partidos. Para lograrlo debemos reformar por ley su funcionamiento. El funcionamiento interno de los partidos no es un asunto privado, sino de calidad democrática como exige la Constitución sin que, en 35 años de democracia, ninguna Administración, incluida la de justicia, haya velado por su cumplimiento. Ni siquiera el uso de los fondos con los que los partidos se nutren, mayoritariamente públicos, ha estado sometido a inspección independiente alguna, haciendo posible los episodios de corrupción más vergonzantes.
Ni siquiera el uso de fondos públicos se ha sometido en España a inspección
Limitar el acceso individual o colectivo a la afiliación o a una participación política de calidad, es vulnerar un derecho constitucional que debería ser defendible en los tribunales. Los procedimientos de elección de líderes internos y, sobre todo, los procesos de selección de candidatos electorales cumplen una función social imprescindible para el funcionamiento democrático. Su organización no solo debería ser democrática y transparente, sino que debería estar sometida al control y la regulación pública, y no únicamente al arbitrio de quienes han sido elegidos o aspiran a serlo. Lo que ha funcionado en la Iglesia católica, aquello de que los cardenales eligen al papa y este a los cardenales, no siempre es bueno para la democracia.
No se sorprenderá el PSOE si encuentra escaso interés en el PP y en el resto de los partidos para impulsar estos cambios, incluso si encuentra escaso interés entre sus propios dirigentes. Ni en esta ni en la siguiente legislatura habrá una reforma significativa de la ley de partidos, salvo que los acontecimientos sociales se precipiten y nos encontremos en un proceso cuasi-constituyente.
Es mucho lo que está en juego. Cuando la política se bloquea, las derivas a la italiana aparecen, por lo que la incapacidad de los partidos de reformarse a sí mismos, lejos de un freno, debería suponer una oportunidad, una ventaja competitiva para los socialistas. De nuevo, el PSOE es una organización que tiene mucho que aprender y, como ya hizo tras abandonar la clandestinidad, debería innovar, transformar sus formas de organización y su tecnología, pero no solo para abrir sus puertas, sino para inventar otras nuevas, anticipándose a la ley y al resto de los partidos.
Joan Navarro es sociólogo y vicepresidente de asuntos públicos de Llorente&Cuenca.

viernes, 13 de abril de 2012

"Disposición Final", de Ceferino Reato.

El exdictador Videla ha admitido por primera vez que el régimen militar que gobernó Argentina entre 1976 y 1983 asesinó a entre "7.000 y 8.000 personas", "el precio" de "ganar la guerra contra la subversión". Lo ha hecho en el libro Disposición Final, del periodista Ceferino Reato

jueves, 6 de enero de 2011

San Suu Kyi, premio nobel de la Paz

El fin del arresto de San Suu, premio nobel de la Paz, es una magnífica noticia para todos.
Unas 5.000 personas se han concentrado a las puertas de su casa en Yangón (Birmania),  ante  su inminente puesta en libertad, después de haber pasado 15 de los últimos 21 años encarcelada o privada de libertad en su propia residencia.

Barack Obama, quien la llama "mi héroe", añade en un comunicado "Que estuviera en la prisión que era su casa o en la cárcel de su país no cambia el hecho de que ella, y la oposición política que representa, han sido sistemáticamente silenciadas, encarceladas, y privadas de toda oportunidad de participar en el proceso político. Ya es hora de que el régimen libere a todos los presos políticos, no sólo a uno".

Por su parte, el primer ministro británico, David Cameron, califica a la dirigente de "inspiración para todos los que creemos en la libertad de expresión, la democracia y los derechos humanos", mientras que la canciller alemana, Ángela Merkel, afirma que Suu Kyi es "un modelo" y solicita también la liberación de todos los presos políticos.

http://www.elpais.com/articulo/internacional/San/Suu/Kyi/pide/unidad/birmanos/liberacion/elpepuint/20101113elpepuint_8/Tes

lunes, 25 de octubre de 2010

jueves, 12 de agosto de 2010

El mensaje de Ghandi

Mahatma Gandhi 1869-1948. Político y pensador indio.
Enlaces sobre Mahatma Gandhi • Libros de Mahatma Gandhi

La sonrisa de Nelson Mandela

No sé si, como afirmaba Lord Acton, “el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”, pero me inclino a pensar que sí contribuye a sacar el verdadero carácter de las personas. Por eso, "Si quieres conocer una persona, dale poder" o, más popularmente, "Si quieres saber quien es fulanillo, dale un carguillo".

 

No es el caso de Nelson Mandela, al que admiro profundamente. No sólo porque  es la figura más popular, admirada y respetada del mundo, icono de la lucha contra el apartheid, antiguo líder del Congreso Nacional Africano y primer presidente negro de Sudáfrica (1944-1999), además de Premio Nobel de la Paz y muchas cosas más.

Le admiro porque, a pesar de su largo cautiverio (no fue liberado hasta 1990 tras 27 años de privación de libertad) "fue el verdadero facilitador de una complicada pero fecunda transición desde la dictadura segregacionista blanca hasta la democracia multirracial, que alumbraron unas elecciones libres ganadas por el ANC, un Gobierno de unidad y una nueva Constitución. Mandela, con su extraordinario carisma, su rechazo a las medidas radicales y su sentido de la responsabilidad, fijó los pilares políticos y económicos de la nueva Sudáfrica y medió en los conflictos del continente, aunque lamentablemente dejó sin resolver graves déficits sociales".  Jubilado ya de la política, y pese a su avanzada edad, continúa participando en causas humanitarias.

Recientemente, las gestiones de Nelson Mandela habían sido fundamentales para que Sudáfrica lograra  la sede del Mundial de Futboll, aunque desgraciadamente, tras la trágica muerte de su biznieta  Zenani a la salida del concierto de celebración del Mundial (un auténtico homenaje a Mandela), no pudo acudir a la ceremonia de inauguración.
 
Su humanidad es tan grande que, a pesar de todo, Nelson Mandela quiso transmitir un mensaje de consuelo al ghanés Asamoah Gyan después de que éste, en el último minuto de la prórroga contra Uruguay, fallara un penalti que le hubiera dado a Ghana el acceso a las semifinales del Mundial. 

También el día anterior había remitido una carta de apoyo al único equipo africano que todavía estaba en competición, expresando su simpatía hacia el jugador, que se había retirado del campo llorando desconsoladamente. 

En palabras del Dalai Lama, "compasión es la capacidad de sentirnos próximos al dolor de los demás y la voluntad de aliviar sus penas". Lo grandioso es que Mandela supo guardar su pena y regalar su sonrisa y su mirada dulce y luminosa para apoyar a los que más las necesitaban. 

Ni el cautiverio, ni su larga lucha, ni el poder, ni todo el dolor de su corazón han sido capaces de borrar la sonrisa de Mandela.